Otros accesorios para tejer con calma (segunda parte): Otras herramientas que hacen tu hobby más placentero


Desde devanar  una madeja hasta dar el toque final a tu creación, las herramientas adecuadas marcan la diferencia. En esta segunda parte, exploraremos las aliadas que harán tu proceso de tejido más fácil, preciso y placentero. 

¿Alguna vez has terminado un suéter hermoso… solo para darte cuenta de que los bordes no quedaron parejos? ¿O has pasado media hora desenredando una madeja que parecía tener vida propia? No estás sola.

Detrás de cada proyecto de tejido impecable hay no solo horas de dedicación, sino también herramientas bien elegidas. Algunos accesorios son imprescindibles; otros, lujos divertidos. Y muchos, sorprendentemente, pueden reemplazarse con creatividad.  

En esta guía práctica, te comparto los accesorios que realmente facilitan el trabajo, cuáles valen la pena invertir… y cuáles puedes saltarte sin remordimientos. Porque tejer debe ser un placer, no una batalla contra el caos de lanas y alfileres perdidos.

Aunque hoy en día muchas lanas vienen listas en cakes o bolas, es muy común encontrar madejas que necesitan transformarse en ovillos antes de tejer. Si no tienes paciencia (o tiempo) para hacerlo a mano, una devanadora —ya sea manual o eléctrica— te ahorrará esfuerzo y evitará enredos.

Este accesorio se coloca sobre una mesa, se sujeta a ella, y sostiene la madeja mientras gira libremente durante el ovillado. Suele usarse junto con la devanadora, y lo mejor es que es ajustable, por lo que sirve para madejas de cualquier tamaño.


Hay una gran cantidad formas y precios . entre los mas comunes para  que tu hilo no ruede por todos lados, y que la bola siga girando sin que tengas que perseguirla.  están los de tazón, hechos en madera o cerámica (realmente son tazones con una ranura para la lana),o ; los que se ven similares a un porta toallas de cocina, de esos donde pones el rollo, de estos hay para poner una o dos bolas de lana al mismo tiempo. Los que me parecen muy interesantes son la última novedad, pequeños, se desarman y los puedes llevar en la muñeca mientras tejes.

Estas prácticas almohadillas suelen venderse en juegos de 4 o más y normalmente incluyen un juego de alfileres. Están hechas de goma espuma —el mismo material blando y resistente que las alfombrillas para bebés—, lo que permite insertar los alfileres con facilidad sin que se doblen ni se dañen.  

Una de sus grandes ventajas es que son ensamblables: puedes unirlas como un rompecabezas para crear la superficie que necesites, ya sea para un chal pequeño o una manta grande. Además, muchas vienen estampadas con una cuadrícula, lo que facilita alinear y medir tus piezas para que queden perfectamente rectas después del bloqueo.  
Si te encantan los chales, te recomiendo adquirir dos juegos: uno suele ser suficiente para bloquear un suéter de adulto, pero siempre verifica las dimensiones de las almohadillas antes de comprar.

Pequeñas y prácticas, estas tablillas tienen pines fijos en uno de sus lados y se usan sobre las almohadillas de bloqueo para sujetar los bordes de tu tejido con precisión. Son una alternativa cómoda a los alfileres individuales, especialmente cuando trabajas con orillas rectas o ángulos definidos.

Ideales para prendas con formas específicas, estos moldes están disponibles en distintos materiales y diseños. Los hay especialmente pensados para guantes, mitones y calcetines, e incluso existen versiones ajustables para calcetines, lo que los hace versátiles para distintos tamaños de pie.

Hechas de metal con memoria (es decir, recuperan su forma si se doblan), estas varillas largas son perfectas para chales, mantas y otras piezas grandes. Se introducen por todo el borde del tejido y luego se fijan con alfileres a las almohadillas, ayudándote a mantener los lados perfectamente rectos y uniformes.

¿Tienes prisa y necesitas que tu prenda esté lista ya? La plancha de vapor puede ser tu mejor amiga. Solo tienes que extender tu tejido sobre una superficie plana —dándole la forma y que quieres— y pasar la plancha de vapor suavemente por encima, sin tocar directamente la tela medidas. En cuestión de minutos, tendrás tu pieza bloqueada y lista para lucir.

💡Un consejito importante: Si usas una plancha normal (la de toda la vida), nunca la pongas en contacto directo con tu tejido . Siempre intercala un pañito húmedo entre la plancha y la prenda. Así evitarás que las fibras se quemen, se aplasten o pierdan su textura tan especial.


¿Realmente necesitas todo esto?

La respuesta corta: no. Con el tiempo, descubrirás que muchos de estos accesorios pueden sustituirse con objetos cotidianos (¡una colchoneta de yoga puede hacer las veces de almohadilla de bloqueo en un apuro!). Pero también es cierto que, en algún momento, querrás darte un capricho… y no habrá nada de malo en ello.  

Porque al final del día, tejer no solo es crear prendas o accesorios: es construir un ritual propio, un espacio donde cada herramienta —por pequeña que sea— contribuye a tu comodidad, precisión y disfrute.

¿Y tú?
¿Ya usas alguno de estos accesorios? ¿Tienes un favorito que no puede faltar en tu rincón de tejido? ¡Cuéntame en los comentarios! Y si este artículo te fue útil, no olvides compartirlo con otras tejedoras que también están buscando simplificar su proceso sin perder la magia del tejido.









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